viernes, 17 de diciembre de 2010

ENRIQUE IV BORBÓN: DICHOS Y HECHOS

Encuentran la cabeza perdida de Enrique IV, primer Rey Borbón

Revelan cabeza profanada del rey francés Enrique IV

Estos son algunos de los titulares aparecidos estos días sobre la cabeza profanada en tiempos de la Revolución perteneciente al rey converso al catolicismo para ser rey: "París bien vale una misa", parece que exclamó, aunque fue realmente el conde de Sully quien pronunció unas palabras que resumen toda su vida y su política. En este artículo presentamos algunos dichos y otros hechos que nos ejemplifican la vía de un monarca absolutista y de gran influencia para la historia de Francia y Europa.

En este vídeo podemos descubrir la historia de la noticia:

Enrique IV fue el primer rey Borbón de Francia tras abandonar la fe protestante y retornar al catolicismo. Este hecho demuestra el pragmatismo de un rey que según la tradición era incapaz de leer un libro hasta el final y dedicar más de una hora a los asuntos de estado. Sin embargo, tenía  un buen sentido práctico y excelentes intenciones. De él se ha dicho:

"Enrique era francés en sus virtudes y en sus vicios"


Su ideal político era el absolutismo. Intentó que la corona fuese independiente de la Iglesia, de los Estados Generales (fue el último rey en convocarlos hasta Luis XVI) y del Parlamento. Pretendió acabar con los vestigios del feudalismo, en cuanto que minaban el poder de la corona, y que habían proliferado con las guerras de religión.

 Nada más llegar al poder, con la ayuda del duque de Sully, consiguió reformar el erario público, pagando las deudas y disminuyendo impuestos. Inmediatamente se esforzaron en elevar la categoría de la economía de Francia, siguiendo el ideal y consejo de algún noble hugonote (protestante francés). El duque decía repetidamente:

"Labranza y ganadería son los pechos de Francia"

Y el rey se expresaba en una de sus frase más célebres:

"Quiero que todos los aldeanos puedan echar una gallina al puchero todos los domingos"

 Su intensa vida pública fue paralela a una intensa vida privada y amorosa. Fueron muchas las mujeres (en torno a treinta) que mantuvieron romance con el rey, Le Vert Galant,  pero de entre ellas destacan dos: Gabriela d'Estrées y Henriette d'Entranges. 

Enrique IV reconoció a once de sus numerosos bastardos, además de otros muchos a quienes subvencionó. A los cincuenta años se enamoró de una joven quinceañera y sus enemigos se aprovecharon de esta debilidad.

Una de ellas, Gabrielle, aparece representada en esta tabla anónima de 1594:



Se representa a Gabrielle d'Estrées y una de sus hermanas. Aparecen desnudas de medio cuerpo dentro de un baño. La escena se enmarca entre cortinajes en el interior de una instancia y rodeada de numerosos alementos alegóricos. Quizá se pintó para conmemorar el nacimiento de uno de los hijos legítimos de Enrique IV. Probablemente el anillo que muestra Gabrielle sería el que llevó el rey en su coronación en Chartres.

La muerte prematura de Gabrielle afligió al rey, que no tardó mucho en consolarse. Escogió a una nueva amante, Enriette d'Entragues:
 La amante fue elevada al título de marquesa Verneuil.

Y una nueva esposa y reina, María de Médicis:

Así lo retrata Rubens, haciendo entrar a la mitología clásica, presentando al rey el retrato de la nueva esposa: María de Médicis.

 La boda con María de Médicis se celebró en 1601.


http://4.bp.blogspot.com/_AbeQ-V24DWc/S_gzI0buePI/AAAAAAAACkc/hBL0C45zmGM/s1600/MariedeMedicipaintedbyDeJonge.jpg

http://www.borealidad.com.ar/wp-content/uploads/2008/03/retrato-de-maria-de-medicis.jpg
 Retratos de María de Médicis.

Al llegar María a París, su esposo  presentó a Henriette a todos los nobles y damas de la corte en estos términos:

"Esta dama ha sido mi amante y en lo sucesivos será vuestra fiel servidora", señaló el rey.

Sin embargo  Henriette siguió estando en el corazón del rey, e incluso injuriaba a la reina llamándola "mujer de banquero". María de Médicis no lo soportó mucho tiempo y mantuvo escenas tensas con la nueva marquesa, de tal magnitud que el rey llegó a pensarse si devolverla a Florencia o encerrarla en un convento.

El 13 de mayo de 1610 María de Médicis fue coronada reina en una ceremonia en la abadía de los arrabales de París, donde los reyes de Francia eran entronizados y enterrados: Saint Denis.
La reina no había sido hasta entonces coronada y Enrique IV necesitaba nombrar un regente que se encargara del gobierno ante su ausencia para luchar contra los Habsburgo.

El momento fue inmortalizado por Rubens.

Cuando Enrique fue coronado, y ocupó el trono, la monarquía atravesaba una crisis muy grave, la situación financiera era delicada y la vida diaria del pueblo se movía entre la miseria. En alguna ocasión había señalado:

"A cualquier parte que dirija la mirada, solo veo miseria y confusión"  (1588)

O en otra ocasión se encontró a dos detenidos por introducir cereales en la asediada París y les dio todo su dinero diciéndoles:

"El Bearnés (por su procedencia geográfica en el sur de Francia, norte de Navarra) es pobre, y os daría más si pudiese".

Y en una carta dirigida al arzobispo de Lyon se expresaba:

"Daría un dedo por entablar una batalla y dos por tener la paz general...Casi preferiría no tener París a tenerlo arruinado y devastado con la muerte de tanta gente pobre...Yo no soy muy buen teólogo, pero sé lo bastante para deciros que Dios no entiende que tratéis de esta manera al pobre pueblo que os ha confiado...¿Y cómo esperáis a convertirme a vuestra religión, si hacéis tan poco caso de la vida de vuestras ovejas?"



El 14 de mayo de 1610, un día después de la coronación fue asesinado en una estrecha calle por una fanático católico. En estos enlaces podemos leer una interante descripción  de ese acontecimiento:
http://themaskedlady.blogspot.com/2010/05/el-asesinato-de-enrique-iv.html

http://themaskedlady.blogspot.com/2010/05/el-asesinato-de-enrique-iv-ii.html


La vida de Napoleón fue tan activa y tan apasionante como la del primer rey absolutista de Francia, y acabó también con gran alegría por parte de su enemiga, Gran Bretaña. 
También, en la célebre obra de Louis David sobre la coronación del emperador en Notre Dame, encontramos evidentes paralelismos con la obra de Rubéns y la coronación de María de Médicis en Saint Denis.



Existen paralelismos en la composición,  la presentación de los personajes, el rey o el emperador coronando a María de Médicis o Josefina en su caso. Y evidentes diferencias entre la teatralidad y ampulosidad de la escena en la que Enrique IV dirige una mirada benévola y divertida a María de Médicis, frente a la solemnidad, austeridad y reposo de la escena de Napoleón frente a Josefina. ¿Puede haber otros paralelismos entre sus vidas?


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