jueves, 29 de septiembre de 2011

PARA EMPEZAR EN EL ANTIGUO RÉGIMEN: POBLACIÓN Y ECONOMÍA

El Antiguo Régimen tiene como notas características el absolutismo monárquico, la sociedad estamental y el Régimen Señorial. Todos ello en el marco de una autosuficiencia productiva de una economía agraria, de una escasa industria y de un comercio local o a lo sumo regional.
En este contexto la población europea y su desarrollo se explica a través del modelo de transición demográfica y del ciclo demográfico antiguo:



Durante el ciclo demográfico antiguo las notas características fueron los altos índices de natalidad y de mortalidad, por lo que el crecimiento natural era escaso.


Existían también momentos de mortalidad catastrófica (guerras, epidemias, hambrunas) como refleja esta carta de la superiora de un convento de Carmelitas en Blois de 1962:

"Sabemos ciertamente que la miseria actual ha producido un número tan grande de pobres que se cuentan tres mil en la ciudad y en sus alrededores. Todas las calles resuenan con sus gritos lamentables; sus lamentaciones llegan a nuestros muros y sus sufrimientos a nuestras almas llenas de piedad.
El trigo, medida de París, se vende aquí a doscientos escudos de tones, y todos los días se encarece. Los pobres del campo parecen esqueletos desenterrados".

Durante el siglo XVIII se introdujeron cambios importantes en el modelo productivo que pusieron las bases de una importante acumulación de capitales necesarios para las futuras transformaciones económicas.

El aumento de población provocó por si solo una ampliación considerable del consumo de productos. El enriquecimiento por el tráfico colonial había satisfecho las exigencias de alimentación, indumentaria y vivienda., además de poner a la orden del día la moda el refinamiento y el lujo, sobre todo entre los sectores burgueses. Cambios en los métodos agrícolas mejoraron el extendido sistema de agricultura de subsistencia. Los holandeses iniciaron el proceso renovador transformando el viejo sistema de rotación trienal, intercambiando la siembra de productos básicos con plantas forrajeras, preparando el paso a los tipos de cultivo intensivo. Introdujeron nuevas especies (patata, maíz, nabo, remolacha...) Mejoraron los aperos de labranza y comenzaron a acondicionar nuevos terrenos, realizando obras de avenamiento y canalizaciones.



Se desarrollaron también nuevas formas de producción industrial. La industria doméstica o sistema a domicilio posibilitó la concentración regional de la industria y rompió las rigideces de los gremios urbanos. La manufactura o producción en un único taller permitió una mejora de los productos, de los instrumentos y métodos de producción y una multiplicación de los instrumentos de trabajo, creando las condiciones para el empleo de maquinaria.


En algunos lugares, como en Inglaterra, se comenzó un proceso de concentración de tierra en manos de nuevos terratenientes (compradores de tierras de la Iglesia) que adquirieron el derecho a cercar los campos, absorbiendo las propiedades comunales de la aldea. Pequeños campesinos perdieron sus medios de vida y se vieron obligados a emigrar a la ciudad en busca de trabajo. 
Estos cercamientos posibilitaron el incremento de pastos para la ganadería (aprovechando su estiércol como abono) y el establecimiento de cultivos intensivos.

Teodoro Fernández

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