lunes, 14 de febrero de 2011

VISIONES SOBRE LA INVASIÓN FRANCESA DE 1808

La guerra de la independencia comienza en mayo de 1808, tras unos meses de descontento provocado por la presencia de tropas francesas en cumplimiento del tratado de Fointanebleau. El conflicto tendría complicadas consecuencias para la nación española; pero sería un episodio más de la complicada situación internacional derivada de las ansias expansionistas de Napoleón y su enfrentamiento contra Gran Bretaña.
Paralelamente se iniciaría la revolución liberal, terminada durante el reinado de Isabel II.
El vacío de poder sería aprovechado en los territorios americanos para iniciar un proceso de independencia.


En estos textos se muestran dos visiones sobre la invasión francesa; por una parte la justificación de la invasión francesa, frente a la reacción del pueblo, la imagen del francés y la justificación de la guerra por parte del pueblo español:

DECRETO DE NAPOLEÓN: la justificación de la invasión

"Españoles: después de una larga agonía, vuestra nación iba a perecer. He visto vuestros males y voy a remediarlos. Vuestra grandeza y vuestro poder hacen parte del mío.
Vuestros príncipes me han cedido todos sus derechos a la corona de las Españas; yo no quiero reinar en vuestras provincias; pero quiero adquirir derechos eternos al amor y al reconocimiento de vuestra prosperidad.
Vuestra monarquía es vieja: mi misión se dirige a renovarla; mejoraré vuestras instituciones, y os haré gozar de los beneficios de una reforma sin que esperimentéis quebrantos, desórdenes y convulsiones.
Españole: he hecho convocar una asamblea general de las diputaciones de las provincias y de las ciudades. Yo mismo quiero saber vuestros deseos y vuestras necesidades. Entonces depondré todos mis derechos, y colocaré  vuestra gloriosa corona en las sienes de otro. Yo mismo, asegurándoos al mismo tiempo una Constitución que concilie la santa y saludable autoridad del Soberano con las libertades y privilegios del pueblo.
Españoles: acordaos de lo que han sido vuestros padres, y mirad a lo que habéis llegado. No es vuestra la culpa, sino del mal gobierno que os regía. Tened suma esperanza y confianza en las circunstancias actuales; pues yo quiero que mi memoria llegue hasta vuestros últimos nietos y que exclamen: Es el regenerador de nuestra patria".
3 DE JUNIO DE 1808

Proclama de la Junta General del Principado de Asturias declarando la guerra a Francia (24 de mayo de 1808): la reacción popular y la tradición.

            Asturianos leales y amados compatriotas: Vuestros primeros votos ya están cumplidos. El Principado, en desempeño de aquellos deberes que más interesan al hombre, ya ha declarado formalmente la guerra a Francia. ¿Os amedrenta acaso tamaña resolución? Mas, ¿qué otro partido podía ni debía tomar? ¿Se hallará uno entre todos nosotros que prefiera la muerte vil e ingnominiosa de la esclavitud a morir en el campo del honor con las armas en la mano, defendiendo nuestro infeliz monarca, nuestros hogares, nuestros hijos y esposas? si en el mismo momento en que esas tropas de bandidos estaban recibiendo los mayores obsequios y favores de los habitantes de Madrid, han asesinado fríamente más de 2.000 personas, sin otro motivo que haber defendido sus hermanos insultados, ¿qué pudiéramos esperar de ellos después que nos hubiesen dominado? Su perfidia con nuestro rey y toda su familia, engañándole para hacerle pasar a Francia bajo la palabra de un eterno armisticio, para encadernarlos a todos, no tiene igual en la historia (...). Su conducta con toda la nación es más inicua que la que debíamos de esperar de una horda de hotentotes. Han profanado nuestros templos, han insultado nuestra religión, han faltado a toda la fe prometida y no hay derecho alguno que no hubiesen hollado.

            ¡Al arma, al arma, asturianos!

            No nos olvidemos que Asturias en otra irrupción, sin duda menos injusta, ha restaurado la monarquía. Aspiremos a igual gloria en la presente época. Sepamos que jamás nos pudo dominar nación alguna extranjera por los esfuerzos que ha hecho. Invoquemos al Dios de los Ejércitos; pongamos por intercesora a Nuestra Señora de las Batallas, cuya imagen se venera en el antiquísimo templo de Covadonga y seguros de que no puede abandonarnos en causa tan justa, corramos a aniquilar y arrojar de nuestra Península nación tan pérdida y tan execarable. 

Así os lo pide, en nombre de vuestros representantes, el procurador general del Principado.-Alvaro Flórez Estrada. 

Catecismo español contra los franceses:  la rebelión nacional

Capítulo I.

-Dime hijo: ¿qué eres tú?
-Soy español, por la gracia de Dios.
-¿Qué quiere decir español?
-Hombre de bien.
-¿Cuantas obligaciones tiene un español?
-Tres: Ser cristiano, y defender la patria y el rey.
-¿Quién es nuestro rey?
-Fernando VII.
-¿Con qué ardor debe ser amado?
-Con el más vivo y cual merecen sus virtudes y desgracias.
-¿Quién es el enemigo de nuestra felicidad?
-El emperador de los franceses.
-¿Quién es ese hombre?
-Un malvado, un ambicioso, principio de todos los males, fin de todos los bienes y compuesto y depósito de todos los vicios.
-¿Cuántas naturalezas tiene?
-Dos: una diabólica y otra humana.
-¿Cuántos emperadores hay?
-Uno verdadero en tres personas engañosas.
-¿Cuáles son?
-Napoleón, Murat y Godoy.(...)

Capítulo II.

-¿Qué son los franceses?
-Antiguos cristianos y herejes modernos.
-¿Quién los ha conducido a semejante esclavitud?
-La falsa filosofía y la corrupción de costumbres.
-¿Cuándo se acabará su atroz despotismo?
-Ya se halla cercano su fin.
-¿De dónde nos puede provenir esa esperanza?
-De los esfuerzos que haga nuestra amada patria. (...)

Capítulo III.

-¿Es pecado asesinar a un francés?
-No, padre; se hace una obra meritoria librando a la patria de estos violentos opresores.(...)

Capítulo V.

-¿Cuál debe ser la política de los españoles?
-Las máximas de Jesucristo.
-¿Cuáles son las de nuestros enemigos?
-Las de Maquiavelo.
-¿En que consisten éstas?
-En el egoísmo.
-¿Qué felicidades debemos esperar?
-Las que los tiranos no nos pueden dar.
-¿Cuáles son?
-La seguridad en nuestros derechos, el libre uso de nuestro santo culto, el restablecimiento monárquico con arreglo a las constituciones españolas y las relaciones con la Europa.
-Pero ¿no las teníamos?
-Sí, padre; mas degradadas por la adulación de las autoridades que nos han gobernado.
-¿Quién debe restablecerlas y aseguralas?
-La España reunida en Cortes, a quien sólo compete este derecho, tan luego como tenga sacudido el yugo extanjero.
-¿Quién nos autoriza a esta grande empresa?
-Fernando VII, que deseamos a todo nuestro corazón ver entre nosotros por los siglos de los siglos. Amén.

            Catecismo civil, y breve compendio de las obligaciones del español, conocimiento práctico de su libertad, y explicación de su enemigo, muy útil en las actuales circunstancias, puesto en forma de diálogo.
Correspondencia de Jovellanos con el general Sebastiani: la justificación de la guerra.

            Señor general: Yo no sigo un partido, siga la santa y justa causa que sigue mi patria, que unánimemente adoptamos los que recibimos de su mano el augusto encargo de defendarla y regirla, y que todos habemos jurado seguir y sostener a costa de nuestras vidas. No lidiamos, como pretendéis, por la inquisición ni por soñadas preocupaciones, ni por el interés de los grandes de España; lidiamos por los preciosos derechos de nuestro rey, nuestra religión, nuestra constitución y nuestra independencia. Ni creáis que el deseo de conservalos esté distante del de destruir los obstáculos que puedan oponerse a este fin; antes por el contrario y para usar de vuestra frase, el deseo y el propósito de regenerar la España y levantarla al grado de esplendor que ha tenido algún día, es mirado por nosotros como una de nuestras principales obligaciones. Acaso no pasará mucho tiempo sin que la Francia y la Europa entera reconozcan que la misma nación que sabe sostener con tanto valor y constancia la causa de su rey y de su libertad contra una agresión tanto más injusta cuanto menos debía esperarla de los que se decían sus primeros amigos, tienen bastante celo, firmeza y sabiduría para corregir los abusos que la condujeron insensiblemente a la horrorosa suerte que la preparaban. No hay alma sensible que no llore los atroces males que esta agresión ha derramado sobre unos pueblos inocentes a quienes después de pretender denigralos con el infame título de rebeldes, se niega aún aquella humanidad que el derecho de la guerra existe y encuentra en los más bárbaros enemigos.24 de abril de 1809

Para saber más:

Completa página sobre el conflicto:
http://www.1808-1814.org/


Una página con varios temas enlazados y actividades interactivas
http://www.juanjoromero.es/eso/4eso/guerraindep1808.htm
 Aquí tienes dos presentaciones sobre la guerra de la independencia:
www.profes.net/varios/avisual/bachillerato2/historia/historia5.ppt

Teodoro Fernández

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